Cuando miro al cielo y veo todas esas estrellas, que seguramente tripliquen el tamaño de nuestro planeta, pienso en lo insignificante que somos en este Universo que nos envuelve. Pienso en que todos y cada uno de nosotros hemos nacido de la misma simiente irremediablemente, sea cual sea nuestro color o nuestra condición, y como nos ignoramos los unos a los otros siendo hermanos. Pienso en lo injusta de esta existencia que nos creamos, cómo vemos la desgracia ajena como eso mismo: "desgracia ajena", sin ver que es la nuestra propia.
"Cuando deseas el mal a tu vecino el tuyo viene de camino" dichos populares con tanta sabiduría y que ignoramos tanto como a nosotros mismos.
Abro el grifo, veo la bendición de ese agua que cae hasta que yo digo basta y cierro la llave. Pienso en quien en la otra punta del planeta muere de sed y tiene que recorrer kilómetros para obtener la suya, para obtener este bien común y que también aquí comercializamos de una manera absurda a mi entender.
¿Sólo lo veo yo?
¿No hay nada en nuestro código genético que nos haga vernos como iguales, como lo que somos?
¿No tenemos un instinto de supervivencia? ¿Dónde está?
¿Nadie ve tan claro como lo veo yo desde que nací que la supervivencia reside en el espíritu de equipo?
Si no llegamos todos y cada uno de nosotros a la meta de una existencia digna, no hemos ganado ninguno.
Algo falla. Todo somos Uno.
Mañana pueden ser nuestros hijos los que mueran de sed, o de incomprensión e ignorancia.
"Hay que ayudar a los niños pobres y mandarles dinero a las misiones" oigo a mis hijos decir continuamente, lo aprenden en el colegio religioso. Intento explicarles que a quien tienen que ayudar es al del pupitre vecino, que más allá no pueden llegar, que ésto es una cadena y no puedes soltarte del eslabón más próximo para llegar al otro extremo de la cadena, porque entonces deja de ser una cadena y son sólo piezas inconexas de un puzle absurdo.
Lo más fácil es que quien lea ésto, si es que lo lee alguien, piense: ¿y tú porque no lo das todo y los ayudas? a la forma de ¿quién le pone el cascabel al gato?
Yo intento darlo todo al que tengo enfrente, a veces lo aprecia y a veces no.No me importa. A veces equivoco la dirección de mi ayuda y aprendo con ello.
Ahora en crisis me doy cuenta de qué ciegos estamos todos, yo incluida. En mi ira deseo que la persona que me hace mal caiga de su pedestal y se sienta tan frustrado y desgraciado como yo hoy, pero ese no es el camino. Simplemente esa persona no es realmente consciente de lo que hace.
Ésto no quiere decir que no sepa que me está robando; sí que lo sabe. Simplemente no sabe que se queda con algo que ya era suyo, y mío, y del equipo que lo levanta cada día. Solo que se está quedando con más parte de la que le corresponde. De ahí ahora mi carencia...eso mismo hacemos con el agua, con los recursos más modernos que hacen que no tengamos que caminar kilómetros para no morir de sed. Es de Todos, no solo nuestro, pero no somos conscientes de ello.
Seguiremos abriendo el grifo pensando que lo tenemos porque somos afortunados de haber nacido en este punto del planeta, en esta época, de poder pagarlo y, así, seguimos incoscientemente robando el recurso que también pertenece a otro, aunque no sepa ni que existe, ni sea ingeniero, ni su preocupación ahora mismo sea que se lo han robado. Ni siquiera es consciente.
Hasta que no compartamos una conciencia colectiva de nuestra propia y real existencia, y no nos movamos entre espejismos de bienestar, de progreso, de "necesidades", no alcanzaremos el verdadero progreso que sé que en algún punto de nuestra evolución nos espera.
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